Hablando con los niños sobre el sentimiento de perdida

Hablando con los niños sobre el sentimiento de perdida

Dra. Carme María Márquez Pérez
787-922-0858
infocarmenmp@gmail.com
Facebook: Salud emocional y crianza positiva

A muchos padres nos preocupa hablar sobre la muerte a nuestros hijos.  Evitamos hablar sobre esta experiencia tan dolorosa, posiblemente para evitarles dolor a ellos.  Pero, sin embargo, como le enseñamos a expresar sentimientos de tristeza si nosotros mismos no hablamos de él.  Hemos aprendido estos tabús a través de nuestra historia.  La muerte es una parte esencial en nuestra vida.  Cuando les ocultamos algo a nuestros hijos le estamos dando margen para que ellos establezcan en su imaginación y realicen su propia película de las situaciones.  Muchas veces la interpretación que ellos pueden darle a un evento de pérdida puede ser equivocada y provocar temores o preocupaciones.  Mientras si le hablamos sobre la muerte como un proceso natural de la vida le vamos a ofrecer confianza y así podremos ayudarlos a expresar su dolor y sus diferentes emociones que puedan sentir en este proceso.  Es cierto que hablar de ello no resuelve todas las situaciones, pero si nos limitamos en expresar nuestros sentimientos y emociones estaremos aun limitados en nuestra capacidad para brindarles ayuda en el momento preciso.

“Cuando muere un familiar querido casi siempre nos preguntamos “por qué”, también los niños se hacen esa pregunta.”

Aprenda a reflexionar el sentimiento de tristeza, hablándole sobre la muerte ofreciéndole con dulzura y afecto y en palabras sencillas y sinceras. Por ejemplo, podrías expresarle lo siguiente; “ha pasado algo muy triste”.  ——-ha muerto“ya no va a estar con nosotros, porque ha dejado de vivir”.  “Sé que nos va a hacer falta”Puedes explicarle como sucedió la muerte.  Puede ser si la persona estaba enferma, mencionar; el estaba muy enfermito durante tiempo”, o si la persona tuvo un accidente “Él tuvo un accidente y quedo muy malherido y el accidente le ha causado la muerte”.

“No debemos disfrazar la muerte ni mentir a nuestros niños sobre ella.”

Cuando muere un familiar querido casi siempre nos preguntamos “por qué”, también los niños se hacen esa pregunta.  Pueden sentir sentimientos de culpa o echarles la culpa a otras personas y hasta a Dios.  Es importante explicarle que hay cosas que podemos controlar, pero hay otras que no podemos controlar.  Que nadie tiene culpa de esa situación.

No debemos disfrazar la muerte ni mentir a nuestros niños sobre ella.  He escuchado en muchas ocasiones personas que le dicen a sus hijos que el muerto se fue a dormir, o que está en el cielo, o que se fue de viaje.  Esto es absurdo pues puede tener un impacto emocional no saludable para el niño.  Los niños pueden presentar miedos para dormir, pueden querer irse al cielo con su papa y otros sentimientos que pueden experimentar si no hablamos con la verdad.

De acuerdo con su edad podemos permitir que ellos visiten los actos fúnebres, aunque es una decisión de cada familia.  Como guía general se puede permitir desde los seis anos, si así lo desea el niño.  Al asistir a estos actos fúnebres le permitimos a los niños que puedan expresar su dolor, obtener apoyo de las otras personas y despedirse de ese ser amado. Se recomienda llorar con el niño la perdida para que estos puedan aprender a expresar su dolor.  Cuando el adulto llora los niños aprenderán que está bien llorar.  Es importante que les notifiques a los maestros lo antes posible el evento de perdida para que estos puedan observar los estados emocionales y de comportamiento en el salón de clases.  Así podrán ayudarlos al proceso de perdida. Si en la escuela ofrecen servicios psicológicos sería saludable para que los niños pudiesen tratarse con este profesional de ayuda.

“En la situación que uno de los padres haya muerto, el niño se aferra mas al otro padre o madre que ha sobrevivido.  Pueden manifestar sentimientos de miedo y de ansiedad de separación por pensar que le va a suceder algo malo al padre o madre que está vivo.”

Finalmente tenemos que estar alerta con las reacciones que pueden provocar después de la muerte de ese ser querido.  Algunos niños pueden sentirse culpables o responsables de esa muerte.  Pueden creer que su mal comportamiento, sus enojos y corajes han causado la muerte.  Es importante reafirmarles que no es su culpa, que eso no es cierto.  En la situación que uno de los padres haya muerto, el niño se aferra mas al otro padre o madre que ha sobrevivido.  Pueden manifestar sentimientos de miedo y de ansiedad de separación por pensar que le va a suceder algo malo al padre o madre que está vivo.  Esto es totalmente normal, pero tenemos que estar muy alerta para que no se convierta en un problema emocional para el niño.  Algunos pueden experimentar comportamientos regresivos y se comportan como si tuvieras menos edad.  Hay que tener mucha paciencia, pero no dejar de establecer límites y disciplina con amor.  Sea sincero con sus hijos y exprésele todo su amor.

 

 

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